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| Karl Rove |
Sus tácticas de campaña, desde los primeros años de Bush en Texas hasta las carreras por la presidencia que parecían demasiado cerradas para ser verdad, han sido emuladas en todos los niveles del Partido Republicano y el Partido Demócrata. La excesiva influencia de la estrategia de campaña de Rove se demuestra por el hecho de que se pueden encontrar antiguos colaboradores y estrategias de Rove en el equipo de campaña de casi todos los candidatos republicanos a la presidencia.
Cuando el editor del Washington Post le preguntó el motivo de su retiro, Rove dijo “sencillamente pienso que es el momento” y posteriormente añadió “Siempre hay algo capaz de mantenerlo a uno en esto y con lo mucho que me gusta estar aquí, tengo que hacer esto por el bien de mi familia.”
Desde que se conoció la noticia de su renuncia, han abundado las especulaciones sobre otros motivos, más políticos, para que Rove abandone Washington en estos momentos. Hace dos semanas, Rove no acató un citatorio para asistir a una audiencia del congreso referente al uso indebido de las cuentas de correo electrónico del Comité Republicano. Aunque este escándalo tiene implicaciones judiciales, Rove no es ajeno a los escándalos.
Se le ha puesto bajo la lupa por el papel que jugó en el despido, supuestamente por razones políticas, de fiscales del Estado. También escapó recientemente a la acusación en el caso de la fuga de información de la CIA que envió a I. Lewis “Scooter” Libby a la cárcel. El abogado de Libby postuló, después de su sentencia, que Libby estaba siendo utilizado como chivo expiatorio para proteger a Karl Rove. Por décadas, Rove había estado implicado en estrategias de campaña poco éticas. Con un historial como éste, parece poco probable que ignorar un citatorio para testificar fuera lo suficientemente serio como para justificar la renuncia.
También ha estado sujeto a la crítica feroz de oponentes políticos, lo cual no constituye un fenómeno nuevo en la carrera de Karl Rove. El martes, Barack Obama reprochó a Rove ser “el arquitecto de una estrategia política que ha dejado al país más dividido”. La crítica ha sido acalorada en ambos lados del espectro político y el anuncio de su renuncia se recibió con alivio tanto por conservadores como por liberales.
La Casa Blanca ha dejado en claro que extrañará su presencia, pero será un asunto usual para el presidente y su equipo de colaboradores. El subjefe del equipo de colaboradores, Joe Hagin, expresó su sentir respecto de la renuncia de su amigo: “Vamos a extrañar su ingenio e inteligencia”, pero agregó que “se trata de un momento diferente, un lugar diferente y existe mucha gente sumamente talentosa en la Casa Blanca.” Aunque a Rove se le ha retratado como la ‘Mente de Bush, la vocera Dana Perino le restó importancia a su función. “Probablemente ha habido una tendencia de nuestra parte para explicar que ha sido un esfuerzo de equipo y que él ha sido parte integral del mismo.”
La vacante que está dejando Rove en la Casa Blanca la llenarán otros miembros del equipo, tales como Joshua B. Bolten, el jefe del equipo de colaboradores de la Casa Blanca, y el subjefe del equipo de colaboradores, Joe Hagin, y su asistente de prensa, Josh Deckard. Sin importar quién concluya la responsabilidad asumida anteriormente por Rove, no existe alguien que se haya dedicado más a Bush o que sea más odiado por los enemigos del Presidente Bush.
Patricia Fancher
Colaboradora
Programa de Diálogo Transatlántico
Fundación Friedrich Naumann por la Libertad
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