Una evaluación de los resultados de las elecciones belgas y de la situación actual de las negociaciones en torno a una coalición
“Pareciera que hubieran llevado una rigurosa dieta“: de esta forma concibe la Señora Hilde Vautmans al grupo de socialistas en el recién electo parlamento belga – es decir, de forma extremadamente mermada. Lamentablemente también Open VLD ha perdido escaños, pero menos de los que se temían. Si se suman los miembros del Open VLD de Flandes, región de idioma neerlandés, y los del MR de Valonia, de idioma francés, al menos los liberales constituyen la mayor fuerza política en Bélgica. Resulta sorprendente el crecimiento del MR al llegar a constituirse en el mayor partido de Valonia – una completa novedad.
La Señora Vautmans recapituló la compleja estructura estatal de Bélgica, conformada por tres regiones y tres comunidades lingüísticas que, además del gobierno nacional, poseen a su vez sus propios gobiernos (a excepción de Flandes, donde la región y la comunidad lingüística constituyen una unidad) y cuyos parlamentos se eligen en fechas distintas que a nivel federal. En Valonia los socialistas se encuentran en el ejercicio del poder, por lo que lógicamente el MR valón no desea impulsar una reforma estatal que le confiera mayor poder a las regiones, opina la Señora Vautmans. Yves Leterme, el ganador de las elecciones proveniente de las filas de los demócrata-cristianos flamencos, ha cometido errores tontos al insultar reiteradamente a sus futuros socios de coalición del sur. Si bien puede que logre llevar las riendas del gobierno flamenco, no tiene la madera para convertirse en primer ministro belga.
| Berni Collas, senador de la comunidad germana |
Ello demuestra que en Bélgica el interés nacional no es muy acentuado. Es precisamente la divergencia económica entre el norte y el sur la que refleja el drama que vive Bélgica. Al respecto, el Señor Collas tiene la esperanza que la región francófona del sur desarrolle mayor confianza en sí misma y en su propia fuerza. Resulta ineludible que el eje central se siga desplazando hacia las regiones. En opinión de Collas, una solución podría residir en definir de manera contundente las competencias del nivel federal (art. 35 de la constitución). La crisis actual contribuye a que Bélgica vuelva a perder la reputación internacional que en los últimos ocho años logró afianzar.
Durante una animada discusión posterior, los asistentes sopesaron, por un lado, los beneficios de Bélgica como nación y, por el otro, los beneficios de una trayectoria individual de Flandes y Valonia. Los asistentes señalaron como beneficios de Bélgica:
• la incorporación de Bruselas,
• Bélgica posee una mayor dimensión que sus partes y, por ende, mayor influencia a nivel internacional,
• Bélgica posee un mayor mercado,
• ventajas de escala en la administración,
• las instituciones europeas,
• un ejército conjunto, la seguridad social, la justicia y la separación de la iglesia y el Estado,
• la redistribución,
• desaparecen los costos por una escisión,
• el bilingualismo como factor enriquecedor,
• Bélgica como modelo ejemplar,
• la conservación de la familia real.
| Hilde Vautmans, diputada |
El Señor Collas explicó que ésto de hecho representa un problema para muchos flamencos. Valonia desaprovechó la reconversión industrial y con ello el desarrollo económico ulterior, lo que genera considerables tensiones. Al externo de Bélgica el sello de calidad belga es esencial y preponderante en la comercialización de los productos.
Algunos asistentes señalaron que los provechosos efectos de escala derivados de un país belga más extenso constituyen factores meramente teóricos. No pueden llevarse a la práctica, ya que entre las partes existe poca consonancia y más bien provocarían desventajas de escala (“disadvantages of scale”). El Señor Collas y la Señora Vautmans contestaron que ello se podría aplicar a áreas en particular, tales como el ferrocarril belga y la ampliación del puerto de Amberes, que –en cuanto a infraestructura se refiere– Flandes no puede gestionar de forma requerida.
Como beneficios de una trayectoria independiente de Valonia por un lado, y de Flandes por el otro, señalaron los asistentes lo siguiente:
• Bruselas se puede convertir en capital independiente de Europa, en la que los no belgas ya no serían considerados extranjeros,
• una nación para los flamencos,
• más dinero para los flamencos,
• muchas ventajas para Flandes, pero con el riesgo de que a la larga la ventaja económica se revierta,
• responsabilidad propia para los valones que tendrían que aprender de forma ardua el significado de autonomía,
• recuperación de la identidad cultural,
• mejores contactos entre flamencos y valones,
• política más coherente,
• conducción gubernamental más fácil,
• sin compromisos belgas,
• una Bruselas más rica, no pobre,
• mejor representación ante las organizaciones internacionales,
• sin familia real.
La Señora Vautmans admitió que muchos de los puntos expuestos son correctos. No obstante, a su manera de pensar los costos son demasiado elevados. Es posible que se pueda tener una mejor representación a nivel internacional – pero de menor peso. Asimismo cabe preguntarse: ¿dónde irá a parar todo esto? ¿Será que Limburgo también se declarará autónoma? Es mejor que las competencias se distribuyan en el marco de un diálogo.
En opinión del Señor Collas, la activación de la fuerza laboral de Valonia puede realmente tener un enorme impacto. Él confía en que la falta de iniciativa no se deba a una cuestión de mentalidad. Por ello resulta imprescindible generar incentivos (fiscales) para el desarrollo y la incorporación laboral de los desempleados. Asimismo comentó que los germanoparlantes no enfrentan ningún problema en el desarrollo de su identidad cultural – sin embargo, no puede hablar en nombre de los demás.
Se planteó la pregunta si, en el aspecto comparativo, la trayectoria en solitario no constituye la solución más liberal. Al respecto la Señora Vautmans respondió que no comparte esta idea. En respuesta a la observación de un asistente, el Señor Collas dijo que piensa que los flamencos ya se encuentran encaminados hacia la vía individual. Tanto la Señora Vautmans como el Señor Collas consideran que las dificultades que en estos momentos se están dando para conformar el gobierno representan el factor que intensificará el deseo de escisión del país. En respuesta al comentario respecto a que la familia real belga podría quedar desempleada, el Señor Collas bromeó: entonces tal vez podría ofrecerse un presidente de la comunidad germanoparlante. “Cielos”, replicó un asistente haciendo alusión al origen alemán de la casa real, “¡pero si entonces vuelve a repetirse la misma historia!”
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