Washington, D.C.
![]() |
| Alexander Ritzmann |
Alexander Ritzmann inició su presentación delimitando el tema de la discusión. No deseaba dedicarse al islam en su conjunto sino solamente a sus expresiones radicales, tales como el islamismo y el yijadismo. Esta diferenciación es fundamental, ya que la vasta mayoría de los musulmanes no se rige en base a una interpretación fundamentalista de su religión. Al analizar el tema también resulta esencial hacer una distinción entre las diferentes confesiones al interno del islam, así como ideologías y objetivos de distintos grupos radicales.
Tras una breve sinopsis de la historia del islamismo, Ritzmann comentó que en esencia los valores musulmanes muy difícilmente son conciliables con los principios occidentales, tales como la división entre Estado y religión y la posición destacada que ocupa el individuo. Sin embargo, el musulmán creyente no tiene que contraponerse al código de valores occidentales de manera hostil y diametralmente opuesta: el texto del Corán, sujeto a fuertes interpretaciones, le permite al musulmán creyente asumir –dependiendo de la interpretación– la postura de un terrorista o de un demócrata.
En la segunda parte de su exposición, Ritzmann abordó la interrogante respecto a la manera en que las democracias liberales deberían encarar el islamismo. Abogó por que en la confrontación con las aberraciones radicales del islam, las democracias liberales no deben abandonar sus libertades. Resulta imperativo realzar aún más a nivel internacional las ventajas que supone un sistema liberal. El elemento medular de esta estrategia debería ser el siguiente: apoyar con mayor ahínco –mucho más que hasta ahora– a los musulmanes moderados en el mundo islámico. Esta imperiosa necesidad surge al reconocer que las democracias liberales tan sólo logran manejar –pero no resolver de forma autónoma– el problema y los peligros derivados del islam radical. Las medidas decisivas para desterrar las tendencias fundamentalistas dentro del islam deberían emerger de la misma comunidad religiosa.
Ritzmann considera que sí es factible combatir de forma persistente por esta vía al islamismo. La gran mayoría de los musulmanes no se identifica con la interpretación radical del Corán, muchos fieles hasta consideran el islamismo un “tumor canceroso” del islam. Ritzmann cuantificó, entre otros, la representación minoritaria que ostentan los fundamentalistas: 90% de todos los musulmanes condena las actividades de al-Qaida por no ser conciliables con el islam. Resulta previsible que a largo plazo los mismos musulmanes tomarán acciones decididas contra los islamistas, ya que cada vez se evidencia más el daño que le provocan a la religión y a su imagen externa. Asimismo, la gran mayoría de musulmanes prefiere una vida basada en la interpretación moderada del Corán que una vida regida por las estrictas reglas de un califato.
|





